
Horas después, creo que ninguno imaginábamos donde íbamos a estar, y es que a escasos metros del centro de la fiesta, fuimos llevados a un local enorme, completamente abandonado en el casco antiguo, y lo más importante, sin ningún tipo de candado, puesto que según empujamos la puerta, se abrió.

Una vez dentro, descubrimos el sótano, y creedme, debíamos ir ya muy borrachos, puesto que 2 minutos más tarde ya no notábamos la peste a vinagre y nos estábamos montando una fiesta épica entre bombonas de gas vacías y cámaras frigoríficas inmensas. Suerte que no había nadie grabando o fotografiando...
OH WAIT.
(La calidad de las fotos es más que baja, pero todo nos cogió muy de improviso.) #WWST
º



